Nadie es capaz de imaginar que bajo la seguridad privada hay infinidad de víctimas no reconocidas

Articulo opinión: Antonio Guerrero (La Mirada Zurda) Diario de Almería

Existen una serie de palabras que no suelen usarse en seguridad privada, entre otras cosas porque muy poca gente sabe muy bien qué es la seguridad privada y porque además nadie se toma la molestia de averiguar qué hay detrás de eso.

Una de ellas es la palabra ABUSO. El tejido empresarial tiene una praxis contraria a la legalidad en este campo y con ello nos referimos tanto a las empresas de seguridad como a los clientes de estos servicios.

Y obviamente esto genera un lado oscuro que pone en juego la seguridad ciudadana, algo que muy pocos saben. Ante esta situación, los poderes públicos apenas ejercen, de oficio, su labor de investigación, inspección y sanción, generando así un caos aún más amplio. De esta forma aparecen figuras como la contratación LOW COST, otra palabra interesante.

Este es un escenario donde se vende barata una seguridad de mala calidad. La siguiente palabra es DAMNIFICADO.

A quien repercute este caos es a los trabajadores. Sufren pésimas condiciones de trabajo y encima portan a las espaldas los falsos estereotipos provenientes de otros trabajadores no pertenecientes al gremio de la seguridad privada.

La palabra más adecuada para esto es entonces VÍCTIMA. Los vigilantes de seguridad habilitados son víctimas no reconocidas de la sociedad porque nadie les reconoce el derecho a serlo, por culpa de esos falsos clichés.

Por si fuera poco no cuentan con el respaldo de los medios de comunicación. Estos solo resaltan los aspectos negativos de las intervenciones y no los actos heroicos por los cuales en todas las provincias españolas se entregan anualmente menciones de honor por parte del cuerpo nacional de policía.

De esta manera el tratamiento mediático se ajusta a la palabra NINGUNEADO. No obstante la FTSP-USO está trabajando para resaltar otra palabra importante: DIGNIDAD.

Existe un interés de esta federación por dar a conocer la verdad oculta y por gritar muy alto las palabras más significativas que padecen los profesionales de este sector, esas personas uniformadas por las que nadie se toma la molestia de darles ni siquiera el beneficio de la duda.

Ninguna persona es capaz de imaginar que bajo el color de sus uniformes hay una vida llena de problemas y de sacrificios, nada amparada por la opinión pública. Ningún usuario de los servicios de seguridad es capaz de aceptar la palabra esencial para describir la realidad oculta: VÍCTIMA